El secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, confirmó a MILENIO que se podría resolverse, a través de una consulta, que la escultura de Cristóbal Colón, reconocido en la historia occidental como el descubridor de América, no regrese a su pedestal en Paseo de la Reforma.

De acuerdo con la propuesta de Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, en caso de una posible resolución, la pieza que fue desmontada de manera intempestiva para su limpieza y su restauración, acabaría en uno de los patios de algún inmueble gubernamental.

Los trabajos se realizaron durante la madrugada del sábado, a unos días que en redes sociales, diversas personas convocaran a derrumbar la estatua el lunes 12 de octubre, que en el calendario oficial aparece como “El descubrimiento de América”.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aclaró a través de una tarjeta informativa que la obra escultórica la retiró: “En atención a la solicitud del gobierno de la Ciudad de México, participó como una entidad normativa y coadyuvante en el desmontaje del complejo escultórico conformado por las estatuas de Cristóbal Colón y de los frailes Pedro de Gante, Fray Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena y Diego de Deza, ubicado en la avenida paseo de la Reforma en la colonia tabacalera”.

Sin precisar la fecha de la consulta que determinará la reinstalación de la escultura de Cristóbal Colón, indicó que se trata del primer monumento de la Paseo de la Reforma.

Suárez del Real precisó que la Jefa de Gobierno: “nos invitó a hacer una profunda reflexión de cara al año 2021 sobre la pertinencia o no de que este monumento permanezca, hay un cambio actitud social que existe no solamente en México sino en el mundo, en relación a lo que en antaño se consideraban como héroes del colonialismo”.

Indicó que fue donado por el empresario Antonio Escandón, quien lo encargó al escultor francés Charles Cordier, en 1873, la pieza llegó por Veracruz, y fue colocada en la Glorieta en 1877.

“La historia no se pierde por reubicar los monumentos. Diría que a pesar de haberse destruido estatuas de los colonizadores en diferentes partes de Estados Unidos y Europa, la historia no se ha borrado”.

Adelantó que la escultura de Cristóbal Colón, no se arrumbaría en una bodega: “se ubicaría en un espacio, donde esté bajo resguardo, por su valor el trabajo del escultor. Acuérdense de que El Caballito, de Manuel Tolsá, estuvo guardado, durante la Independencia, en el Claustro de la Universidad de lo que fue el Palacio de la Inquisición. Así que pueden existir algunos patios conventuales de edificios de las instituciones federales que pudiesen albergarlo, porque se trata de un conjunto escultórico de un valor estético notable”.

Ante el revisionismo histórico, reconoció que para evitar que puedan dañar a la escultura ecuestre de Carlos IV, que se localiza en la explanada Manuel Tolsá, ya se han tomado las medidas pertinentes: “estaremos poniendo una vaya que resguarde tanto el pedestal como la estatua para velar por su integridad”.

José Canseco, coordinador del Grupo El Caballito Conservación, que creó el cronista Guillermo de Teresa, para denunciar la intervención poco afortunada que dañó la escultura ecuestre de Manuel Tolsá, sostiene que como lo hicieron hace siete años, lucharán porque la estatua de Cristóbal Colón regrese a su pedestal en Paseo de a Reforma, en donde ha permanecido durante los últimos 143 años.

Cuestionó a la Jefa de Gobierno sobre su determinación: “esta revisión histórica, lamentablemente es una moda de odio al pasado. No se puede imponer esta visión y dañar el paisaje cultural y urbano, característico de una avenida como Paseo de la Reforma”.

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