En su nuevo video, Ricardo Anaya habla sobre el capítulo de su libro en el que aborda el “gravísimo problema de violencia y de inseguridad que tenemos en México”.

El autor de “El pasado, presente y futuro de México” asegura que el primer paso es tomar en serio el problema y, por ello, “no entiende” la reacción del presidente López Obrador, cuando en una de sus conferencias matutinas se ríe de las imágenes de masacres. “¿De qué se ríe el presidente?”, pregunta.

“Las cosas de veras están mal”, recalca al recordar que cada dos segundos se comete un robo en México y que a todos los problemas de inseguridad “hay que agregar el gravísimo problema de los feminicidios y la violencia contra las mujeres”.

Ricardo Anaya aclara que “el problema no empezó hace dos años”, pero sostiene que “por la falta de estrategia del gobierno las cosas se están poniendo cada vez peor”. Y es que, exhibe, la gran mentira, la farsa del populismo, plantea que los problemas complejos, como la violencia y la inseguridad, “se pueden resolver con formulitas simplonas”, como la de “abrazos y no balazos”.

Al analizar la situación que vive el país, Anaya señala que “el problema de fondo con este gobierno son dos cosas: primero, es una combinación de falta de estrategia y de insistencia terca en la militarización, que claramente no ha funcionado. Y, segundo, el problema de gobernar a base de ocurrencias”. A propósito de esto, recuerda el abrazo de López Obrador a la mamá de “El Chapo” y la orden directa del presidente de soltar Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante, cuando ya había sido detenido.

Para salir del círculo vicioso que vive México en torno a la violencia, mismo que los especialistas denominan “equilibrio de bajo nivel”, Anaya propone “una estrategia inteligente, no esta bola de ocurrencias, y mucha, mucha perseverancia, disciplina, orden en la ejecución”, lo cual “claro que puede llevarnos a recuperar la paz y la tranquilidad”.

Adelanta que su próximo video estará dedicado al tema específico del narcotráfico, dada su complejidad, y respecto al problema de la violencia propone cuatro directrices: 1) prevenir los delitos con acciones diferenciadas y focalizadas que respondan a las lógicas locales; 2) acabar con la impunidad con policías profesionales y ministerios públicos que funcionen; 3) consolidar la reforma al sistema de justicia; y 4) invertir recursos suficientes, pero con honestidad y rendición de cuentas.

Por último, reflexiona: “la paz, claro que es vivir sin violencia, pero tener paz va mucho más allá. Tenemos, también, que hacernos cargo de las víctimas: de la mamá que perdió a su hija, del papá que no encuentra a su hijo, del comerciante extorsionado, de la niña que fue abusada”.

Y concluye: “seguir con más de lo mismo no tiene sentido. Tenemos que cambiar la estrategia fallida. Haciendo lo correcto, te garantizo que sí podemos construir un México seguro y en paz”.

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