Desde las 19:00 horas se han dado a conocer los estados que han votado por Donald Trump y Joe Biden, sin embargo, las tensiones cada vez crecen más, ya que han dejado para el final el reporte de aquellas entidades que decretarían quien será su próximo presidente.

Algo que se quedó muy marcado en la memoria de los ciudadanos estadounidenses, es que en las elecciones de 2016 quedó más que claro que el tener mayor número de votos no necesariamente quiere decir que es el ganador.

Ya que los comicios a presidente son indirectos, es decir, que algunos territorios o votantes terminan pesando más que otros.

Para que cualquiera de los candidatos se quede cuatros años en la Casa Blanca, deberán conseguir 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.

Ante esto, cada entidad tiene un número determinado de votos dependiendo de su población y quien consiga mayor número de sufragios populares en dicho territorio se suele llevar todos los votos electorales.

Como es bien sabido, algunos estados tienen historiales de preferencia demócrata o republicana, la tensión llega a aquellos estados que no se sabe con exactitud quien puede ganar.

Los estados que serán el ojo del huracán en estas elecciones son: Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona, Georgia y Texas.

Florida cuenta con al menos 29 votos electorales y es más que famosa por conceder o enterrar a un candidato en la presidencia.

El New York Times prevé que el ganador se llevará la victoria aquí por tan solo 1 o 2 puntos porcentuales.

Múltiples encuestadores indican que Trump necesita de Florida, un estado que además es conocido por tener más tendencias republicanas, sin embargo, de perder esta estado, las posibilidades del magnate de mantener la Casa Blanca se reducen a 1%.

De ganar Florida,el multimillonario deberá de estar atento al llamado “muro azul”, el cual integran Wisconsin, Michigan y Pensilvania y apodados de esa manera por ser principalmente demócratas.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania, también tienen otro apodo el “cinturón de óxido”, por considerarse el mero corazón de la industria que impulsó dicha nación en el siglo XX; posteriormente, se vio más que afectado por un proceso de desindustrialización, competencia global y externalización, lo que dejó una monumental pérdida de empleo y una merma demográfica.

En estas localidades, Trump ganó por alrededor de 80 mil votos junto a menos del 1% con el discurso de convertir a EU en un arma industrial de nuevo, durante las elecciones pasadas.

En total, entre los tres estados se saca una ventaja de entre 4 y 6 puntos porcentuales.

(24-horas.mx)

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