Más allá de los 140 mil millones de pesos estimados en ventas totales, la pasada edición del Buen Fin dejó a las empresas una nueva enseñanza que deberán de tomar muy en cuenta para sus ventas futuras: 1) el consumidor ahora defiende una mayor cultura de protección al medio ambiente y 2) se ha vuelto mucho más exigente al momento de recibir su mercancía.

Así ocurre al menos en lo que al Comercio Electrónico se refiere pues mientras las ventas de este sector se dispararon 50% tan sólo en la semana del Buen Fin, la elección de los consumidores se volvió más selectiva y exigente.

“Sin duda el comercio electrónico se ha robustecido a marchas forzadas desde el inicio de la pandemia. Para que nos demos una idea, hay firmas y sectores comerciales específicos que han visto crecer las ventas de su canal digital hasta en 300%.

Estamos hablando de sectores como el Sector Salud, el Alimentario y el Tecnológico. En este contexto de crecimiento exponencial, la temporada del Buen Fin brindó un impulso adicional de hasta 50% en las transacciones en línea; sin embargo, hay que precisar que ese crecimiento arrojó dos señales muy claras sobre el futuro del comercio electrónico: hoy el consumidor tiene una mayor cultura de la preservación del medio ambiente, y al mismo tiempo se está volviendo muy exigente para que los proveedores entreguen su mercancía en los tiempos comprometidos”, advierte Rodrigo Barrientos, presidente de Central en Línea, sitio líder en entrega de despensas hasta los domicilios.

De acuerdo con números de este experto, el comprador en línea ha dejado de visitar los sitios web de tiendas que entregan sus productos en bolsas de plástico. “Durante la pandemia el consumidor que ya no compra en una tienda en línea por uso de plásticos en el empaque subió de dos a ocho por ciento.

Estamos hablando que está creciendo muy rápido el sector de la gente que se preocupa por el cuidado al medioambiente. Esto es muy visible, por ejemplo, en el sector de Supermercado, en donde la gente está prefiriendo recibir sus productos en tela o una bolsa ecológica, pero no de plástico”, sostiene Barrientos.

En cuanto a la recepción de la mercancía, la gente se ha vuelto más estricta en los horarios comprometidos de entrega. Según números de la propia Central en Línea, los consumidores que ya no están dispuestos a recibir sus compras fuera del horario fijado por el proveedor crecieron desde un dos por ciento hasta un 11 por ciento.

“Aquí la razón está ligada a la organización del tiempo del consumidor. Si bien la pandemia ha obligado a muchos a quedarse en casa, también nos ha impuesto los retos de organizar mejor los horarios pues, por ejemplo, las madres trabajadoras y amas de casa no sólo tienen que seguir cumpliendo con sus tareas laborales, sino además estar al pendiente de las clases remotas de los hijos y seguir cubriendo las tareas mismas del hogar.

Por tanto, la organización del tiempo es fundamental. Lo mismo ocurre con los altos ejecutivos y el consumidor en general; esto conlleva -otra vez- el gran reto para la cadena de logística en México en donde aún hay grandes huecos por cubrir. La empresa que logre sortear eficazmente este escollo tendrá grandes ventajas sobre sus competidores, en las preferencias del consumidor”, concluye Barrientos Quintero.