El tránsito del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar “ha perjudicado a los pacientes con cáncer debido al constante desabasto de medicamentos, falta de claridad en las reglas de operación, de certidumbre de los hospitales e institutos que cubrirán a la población sin seguridad social”, explicó Laura Flamand, coordinadora general académica del Colegio de México.

“Me parece acertado limitar el tema de corrupción en la compra de medicamentos. Pero el tránsito del Seguro Popular al Insabi fue muy rápido que no permitió que se adaptarán las farmacéuticas ni las distribuidoras. Hay datos muy alarmantes sobre la proporción de medicamentos que dejaron de cubrirse del entonces llamado cuadro básico”, añadió la investigadora.

En la presentación del diagnóstico “Cáncer y desigualdades sociales en México 2020”, elaborado por el Colegio de México, Flamand detalló que las entidades más afectadas han sido las más pobres y vulnerables, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Yucatán y Veracruz.

“Con el Seguro Popular estaban cubiertos todos los cánceres en menores de edad y un grupo importante de tumores malignos entre adultos. En el momento que se hace el tránsito hacia el Insabi sin contar con reglas de operación, de hecho salieron muy tarde en diciembre para el Fondo de Salud para el Bienestar, es fecha que las entidades constantemente están reportando la falta de claridad sobre quién va a pagar los medicamentos y cubrir los padecimientos”, aseveró.

En Guerrero y Jalisco, entre otras entidad donde levantaron entrevistas con oncólogos, “nos reportaron que en el segundo semestre del año pasado se dio un desabasto constante de medicamentos o hubo un surtimiento incompleto de medicamentos. No están todos los medicamentos necesarios para poder crear ese cóctel de medicamentos que se requieren para tratar algunos de los cánceres frecuentes”.

Casos en aumento

En la actualidad, dijo, investigadores, organizaciones civiles, autoridades sanitarias están buscando un encuentro con el Insabi sin que haya una respuesta favorable pero insistirán porque necesitan saber cómo se va a solucionar esta problemática.

En tanto que el gobierno federal se pone de acuerdo, el cáncer sigue avanzando de manera acelerada, de 1990 a 2017, el número de casos se incrementó 2.5 veces al pasar de 150 mil a más de 376 mil.

Pero la enfermedad no ha estado al nivel del presupuesto; “desde el 2015, en el último trienio de Enrique Peña Nieto y los primeros dos años de Andrés Manuel López Obrador, el presupuesto ha disminuido”, puntualizó la investigadora Laura Flamand.

“México destina muy poco a salud comparado con otros países similares en economía. Se estima que destina 6.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), considerando el gasto público y privado, comparado con el 9.4 por ciento del PIB que invierte Brasil”, acotó.

Terapias y tratamientos tardíos

Sumado al bajo presupuesto se encuentra el hecho de que las probabilidad de morir se elevan en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Yucatán y Veracruz, a pesar de que la mayor incidencia de casos por tumores malignos se registra en Sonora, Chihuahua, Ciudad de México, Baja California, Nuevo León y Baja California Sur.

“En la Ciudad de México hay 5 muertes por cada 10 casos, en comparación con Chiapas donde mueren en promedio 7 de cada 10 personas con cáncer“, aseveró.

En el diagnóstico se establece que son los sectores más pobres y vulnerables los que “acceden a terapias y tratamientos de manera tardía y con menor efectividad“. La inequidad, también, está relacionada con el nivel de ingresos, el tipo de trabajo y de seguridad social, en caso de tenerla.

Flamand, ya que los recursos humanos, los aparatos, la infraestructura se concentran en las grandes ciudades, en tanto que los municipios más pobres carecen de procedimientos y de equipos básicos para una detección temprana.

Baja California Sur, por ejemplo, tiene ocho veces más mastógrafos que Chiapas, y la Ciudad de México tienen 17 veces más especialistas que Quintana Roo.

“Hay intervenciones que se pueden prevenir el cáncer, como vacunar a los menores contra el VPH (Virus del Papiloma Humano) y proteger a los trabajadores que manejan asbesto”, aclaró.

En tanto, Carlos Moreno-Jaimes, también investigador, añadió que el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar en prevalencia, cada año se registran 7 mil 800 casos nuevos pero se ha convertido en el segundo con mayor mortalidad, 4 mil 121 al año, entre mujeres.

“El cáncer de mama sigue siendo la primera causa de muerte, en 2018 se estima que fallecieron 6 mil 884”, añadió cuando la prevención oportuna permite su cura.

Las intervenciones disminuirían los costoso gastos de traslado que, en 2020, osciló entre 2 mil 500 y 400 mil 500 pesos dependiendo de si se trataba de una ambulancia aérea o terrestre, con medicinas, insumos y asistencia especializada.

Flamand también comentó que el cáncer, en el país, genera gastos catastróficos directos e indirectos por hasta 30 mil millones de pesos anuales, lo cual representa una quinta parte del presupuesto total del Instituto de Salud para el Bienestar en 2020.

Las recientes estadísticas presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) no actualizan las cifras del cáncer. Sin embargo, dijo, este padecimiento ocupa el tercer lugar en mortalidad, en ambos sexos, después de las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus.

“Entre 1990 y 2019, la mortalidad por cáncer se duplicó y pasó de 41 mil a más de 89 mil decesos”, precisó tras referir que será hasta en agosto cuando el Inegi dimensione el incremento de decesos.

A nivel nacional, se estima que 14 de cada 100 personas fallecen anualmente y que la esperanza de vida se reduce a los 63 años.

En la actual emergencia sanitaria, añadió Adela Ayensa, directora de “Juntos contra el cáncer”, hubo un severo problema de adhesión a tratamiento o de consulta de primera vez.

“Las pacientes tenían mucho miedo de ir a los hospitales y contagiarse con COVID-19 y, por ello, no recibieron tratamiento. Además, se dio la reconversión, los pacientes no sabían a dónde acudir. Estos son testimonios que nos han contado nuestras propias pacientes en esta pandemia”, indicó Ayensa.

(milenio.com)