La legislatura de Francia aprobó un proyecto de ley que reforzaría la supervisión de mezquitas, escuelas y clubes deportivos para protegerlos de los extremistas islámicos y garantizar el respeto a los valores nacionales, uno de los proyectos centrales del presidente Emmanuel Macron.

La votación en la Asamblea Nacional fue el primer obstáculo crucial para el proyecto tras dos semanas de debate intenso. Fue aprobado por 347 votos contra 151 y 65 abstenciones.

El proyecto abarca la mayoría de los aspectos de la vida francesa cuestionados por algunos musulmanes, legisladores y otros que temen que atenta contra las libertades esenciales y apunta el dedo al islam, la segunda religión del país, pero el partido centrista de Macron tiene mayoría en la cámara.

El proyecto lleva el nombre de “Ley Paty” por Samuel Paty, el docente que fue decapitado en octubre frente a su escuela al oeste de París. Penaliza poner en peligro la vida de una persona al divulgar detalles de su vida privada y dónde encontrarla. Paty fue asesinado después que se publicó un video con información sobre su escuela.

El proyecto refuerza los esfuerzos para combatir el extremismo, principalmente los de las fuerzas de seguridad. Los detractores dicen que las medidas ya están incluidas en las leyes vigentes y sostienen que la intención oculta del gobierno es atraer a los votantes de derecha en las elecciones presidenciales del año próximo.

El fantasma del yihadismo que impulsa a la extrema derecha en Francia

Días atrás, en un debate televisado, el ministro del Interior Gerald Darmanin, el principal impulsor del proyecto, acusó de “blanda” con el islam radical a la dirigente del partido de extrema derecha Agrupación Nacional, Marine Le Pen y que necesitaba «tomar vitaminas».

Con ello buscaba destacar que el partido gobernante es más resuelto en la lucha contra los extremistas islámicos que la extrema derecha, pero le Pen dice que el proyecto es demasiado blando y ofrece su propia versión, que considera más estricta. Le Pen, que ha declarado su candidatura para 2022, perdió en la segunda vuelta frente a Macron en 2017.

Tan solo a finales del año pasado hubo tres ataques islamistas con arma blanca en Francia: dos personas resultaron heridas frente a las antiguas oficinas de Charlie Hebdo en París; el caso de Samuel Paty y tres personas fueron asesinadas en la basílica Notre Dame de Niza.

Ilustra también el giro a la derecha del último tramo del quinquenio de Macron, que declaró la guerra al «islamismo radical», una «ideología» que según él «afirma que sus leyes son superiores a las de la República».

No obstante, niega que se trate de una reyerta contra el islam o cualquier otra religión. «Lo que estamos haciendo en Francia es combatir el terrorismo que se hace en nombre del islam, no el islam», explicó en una entrevista con Al Jazeera en octubre pasado.

Para la izquierda francesa, que en gran parte se abstuvo de votar, el texto estigmatiza a los musulmanes. Crea un «halo adicional de sospecha» contra los musulmanes, estimó el partido de izquierda radical Francia Insumisa.

Cerca de 200 personas manifestaron el domingo en París contra el proyecto, al que acusaron de «reforzar la discriminación contra los musulmanes». El campo de la derecha se mostró también crítico con el proyecto que estima ignoraba cuestiones esenciales como la radicalización en las cárceles y la migración.

¿Qué más contempla la «Ley Paty»?

Entre las medidas clave del proyecto figura un mejor control de las asociaciones y lugares de culto, y también una mayor protección a los líderes comunitarios moderados que corren el riesgo de ser derribados por un «golpe de estado» extremista.

Para recibir subvenciones, las asociaciones deberán comprometerse a «respetar los valores y principios de la República» y la financiación y la gestión de los lugares de culto estarán mejor reguladas.

El texto también propone criterios más estrictos para autorizar la escolarización en el hogar de los niños mayores de tres años, con el fin de evitar que los padres saquen a sus hijos de las escuelas públicas y los matriculen en estructuras islámicas clandestinas.

Los médicos, por su parte, serían multados con 15 mil euros (18 mil dólares /366 mil 565 pesos mexicanos) y un año de cárcel si realizan certificados de virginidad, y se reforzarán los controles para impedir los matrimonios forzosos y la poligamia.

Los delitos específicos de incitación al odio en línea y divulgación de información personal en internet serán castigados con tres años de prisión y una multa de 45 mil euros (54 mil 400 dólares / un millón 99 mil 695 pesos mexicanos).

(milenio.com)